zayn y tu : doce dias (terminada)
Sinopsis
¿Puedes tropezar dos veces con la misma piedra? ¿Aun cuando esta piedra sea jodidamente sexy?
____ simplemente había seguido su vida, sin mirar atrás, sin fijarse en su gran caída. De todas formas ya se había vuelto a levantar, no necesitaba la compañía de aquel hombre para ser feliz. Ella había aprendido de mala forma que la vida hay que vivirla sin pensar en un futuro, que lo importante era el ahora, el presente. Aquel chico le había roto el corazón en miles de pedazos, pero ya ni tenía importancia. Ella lo había superado. O eso era lo que pensaba. Nunca imaginó que luego de un año el volvería a la pequeña ciudad, y menos aun pensó que volvería exclusivamente por ella. Para pedir otra oportunidad. Ella había tratado de no ceder, pero no perdía nada con aceptar la propuesta del guapo chico. Así que le dio doce días - uno por cada mes que estuvieron separados - para reconquistarla con la condición de que si no lo lograba, se marcharía para no volver nunca.
Doce días, doce formas de demostrar su amor. ¿Sería capaz de alcanzar el perdón?
Capítulo Uno
12 de Diciembre 2009.
“No te vayas… por favor”.
Había sido lo último que había escuchado salir de aquellos labios. Verla en el estado que la había dejado le había destrozado el alma completamente. Pero ya no había vuelta atrás. Estaba sobre el avión rumbo a Irlanda y lo más seguro es que verla otra vez sería un caso imposible. Ella ahora lo odiaba, ella no lo había dicho, pero aquellos ojos grandes la habían delatado. Ella lo odiaba, y tenía buenas razones para hacerlo. Zayn miró por la ventanilla del avión por última vez antes de cerrar los ojos y dormir. Lo que quería era soñar, soñar en que ella aun permanecía entre sus brazos; soñar era su única escapatoria de su realidad, su pavorosa – nueva - realidad.
El techo blanco de la habitación no era algo realmente interesante y por más que quisiera no le ayudaba a despejar su mente. Es más, lo confundía. Lo hacía sentir casi una porquería. ¡Y eso que era solo un techo! Era definitivo, aquella chica le hacía perder la cabeza. ¿Como la pequeña de los Tomlinson podría causar tal efecto en él? ¿Acaso se le había olvidado quién era? ¡Es Zayn Malik! Y no solo Zayn Malik, ¡es Zayn Fuking Malik! Suspiró y se levantó para cerrar la ventana pero cada cosa en la habitación hacia que le recordara.
“De acuerdo Malik, solo será un año, luego volverás y todo volverá a ser como antes”. Se repitió una y otra vez antes de dormirse.
11 de Diciembre 2010
- ¿Zayn? – lo movió un poco pero el chico no reaccionaba. – Zayn… ¡Zayn! – gritó, pero el chico seguía durmiendo, o eso aparentaba. Ya se iba a cumplir un año desde que se fue o sea que tendría que volver y enfrentar a la chica que le había roto el corazón. No era que no quisiera ver a ____, al contrario, moría por volver a ver aquel dulce rostro latino y poder saborear aquellos suaves labios, pero el miedo era más grande. ¿Y si ella lo ignoraba? ¿Si ella tenía a otro? Quizás ya ni siquiera seguía viviendo en el mismo lugar. Muchas cosas pasaban por su mente, necesitaba ordenarlas. – ¡Mier.da! Liam, ¡Zayn está muerto! – gritó Niall en un tono exagerado. Idiota. Pensó Zayn antes de quitarse la almohada de la cara y mirarlo con un rostro estoico. - Falsa alarma Liam, sigue con el desayuno. – Dijo en tono de disculpa el rubio a su amigo que había llegado bastante alterado al lugar.
- Par de tontos. – Zayn se levantó y fue al baño, pero antes de poder comenzar con todo su ritual de limpieza su móvil vibro llamando su atención.
“Louis Tomlinson”.
Abrió los ojos de par en par algo asombrado, ¿por qué razón su ex cuñado lo estaría llamando? ¿Le habría ocurrido algo a _____? Sin pensarlo mucho lo tomó y contestó rápido, estaba nervioso. No quería saber lo que su amigo estaba a punto de decir, quizás lo destrozaría más de lo que estaba.
Capítulo dos
11 de Diciembre 2010
La pequeña Tomlinson, como comúnmente le decían, ya estaba despierta. Algo le decía que ese día no traería nada bueno. Un extraño sentimiento en tu barriga, y no, no tenía su período, así que no lo estaba confundiendo. Era como ese extraño “dolor” que era una mezcla entre nerviosismo y enfermedad, como cuando alguien quiere vomitar.
- ¿Por qué te retuerces así? – Preguntó Louis entrando en su habitación. La miraba con una mueca extraña. Ella no se había percatado hasta aquel momento que se estaba retorciendo sobre la cama – Oh, ya entendí, estas en tus días. Mejor no molesto. – Se dio media vuelta pero luego volvió a girar y la miro. – Hermanita linda, hermosa bebé. – Dijo con una gran sonrisa. O le pediría un favor o le daría malas noticias. Lo miro algo cansada ya de su hermano, ya estaba grande ¿Cuándo dejaría de mandarse cagadas? – Te quiero. – Soltó en un hilo agudo de voz y salió hecho un tornado de la habitación. Alguna cagada se había mandado e iba averiguar que era.
Bajó las escaleras y se encontró con una sorpresa, todos los trabajadores del hogar estaban algo alterados. Moviéndose de allá para acá, llevando edredones y muchas cosas para recibir visitas. Genial, pensó de manera sarcástica. No estaba realmente de humor para recibir visitas, aunque eso explicaba el nudo en su estomago.
- ¿Harry? – llamó a uno de los hijos de su empleada, él era como parte de la familia. Era un Tomlinson más, se llevaban genial, en especial con Louis. - ¿Quién vendrá?
Inmediatamente el chico de los ojos verdes comenzó a sudar, mover las manos y tratar de buscar una salida. Algo le estaban ocultando y era algo que tenía que ver con ella, algo nada bueno.
- Unos amigos de tu hermano. Vienen para pasar navidad y año nuevo.
Esa era una mentira tonta, mal planeada y que luego podría usar en contra de su amigo y el “listo” de su hermano. Seguían ocultándole cosas y eso era algo que realmente odiaba. Bufó irritada y fue a la cocina para desayunar, extrañaba ver a las gemelas revoloteando por el lugar. Pero ya había sido hora de independizarse, sus padres necesitaban más privacidad además con Louis ya estaban viejos como para tener su propio hogar.
- ¿Estás nervioso? – Preguntó Liam desde el lado del conductor. El viaje en avión era corto así que en un par de horas ya habían llegado al pueblito. - ¿Niall, seguro que Zayn no es un zombi? – Pero el irlandés tampoco respondió, al parecer la comida era más importante. – De acuerdo, ignoren al pobre Liam. – Hizo una mueca de tristeza hasta que le salió el puchero, cosa que hizo que Niall riera.
Pero Zayn ya no estaba con ellos, por lo menos en espíritu no. Cada vez el miedo se apoderaba más de él, nacía en su pecho expandiéndose hasta la punta de sus pies y de sus manos. Era como extraños escalofríos. Trató de ignorarlos y simplemente miró por la ventana, en lo alto del cerro, lejos de todo lo que se podría llamar “núcleo urbano”, estaba la mansión de invierno de la familia Tomlinson. La nueva residencia de _____ y Louis.
- Wow ¿tu chica es millonaria? – exclamó Niall mirando la mansión blanca con la boca semi abierta, quizás no se había mencionado aquel pequeño detalle. – Creo que estás serán las mejores vacaciones de navidad que vamos a tener.
- Además el pueblo es hermoso. – Añadió Liam deteniendo el auto. – Bien, llegamos.
Bajaron, ellos estaba tranquilos pues no eran los que se enfrentarían a la chica a la cual le había roto el corazón hace casi un año exactamente. Maldición, sus piernas se habían dormido y su corazón palpitaba demasiado rápido. ¡Iba explotar!
Las puertas se abrieron dejando ver la gran sonrisa de su viejo amigo. Louis lo abrazó, no lo odiaba, aunque debería. Pero era imposible odiar a Zayn.
- ¿Así que esta era la sorpresita? – Se escuchó decir de detrás de Louis, de entre las sombras que se creaban en la recepción salió la dulce ____ con una mueca que claramente no era de felicidad. Llevaba un vestido blanco, poco maquillaje y una trenza en la cual llevaba algunas flores blancas pequeñas, ella sí que sabía cómo verse bien con cosas tan simples. Hizo un ademán de irse pero su hermano la detuvo.
- ¿No vas a comer?
- Se me quitó el apetito. – Se soltó de su agarre y se fue caminando con ese paso delicado pero decido para subir las escaleras y seguramente encerrarse en su habitación.
Zayn solo se había quedado mirando como subía, no había reaccionado hasta que sintió como sus compañeros de viaje lo empujaban incitándolo a seguirla. Los miro y con la simple mirada de Louis supo que debía ir o lo obligarían, así que prefirió ahorrarse los dramas e ir por su propia cuenta.
“La segunda puerta blanca a la derecha” Había susurrado Tomlinson poco antes de que se alejara para subir las escaleras. Y allí estaba la puerta. Sabía que si tocaba ella no abriría así que simplemente giró el pomo y entró. Ella estaba sentada en el borde del balcón mirando el pueblo. Su habitación tenía una perfecta vista panorámica.
- Necesitamos hablar. – Susurró entrecortado. Los nervios le jugaban en contra. Ella solo soltó una pequeña risita.
- “Necesitamos”, que yo recuerde ya no hay un “nosotros”, tu lo acabaste Zayn. Hace casi exactamente un año. – Su tono indiferente hacía que creciera un agujero en su pecho causándole un dolor agudo.
- Por favor, es lo último que pediré. – Suplicó una vez al lado de ella, la miraba pero ella no a él. Era como si ya no existiera.
- De acuerdo, habla. – Se demoró sus buenos minutos en abrir la boca para solo decir aquella tres frías palabras.
- Como ves he vuelto. Y… he vuelto para disculparme. – Ella pensó en interrumpirlo pero prefirió que siguiera, quería escuchar todo el discurso que había preparado. – Lo siento mucho _____. Sé que me fui de un día para el otro, sé que soy un idiota, un idiota que solo necesita otra oportunidad. La última, lo prometo.
Esto se volvía algo interesante para _____. Sonrió interiormente y lo miró de reojo. Podía ver su arrepentimiento, no había que ser demasiado observadora para notarlo. Rodó los ojos y vio el hermoso paisaje que se le ofrecía.
- No te daré una oportunidad, Zayn. – Pudo notar como los hombros del chico se desplomaban y soltaba el aire. – Te daré doce. – Se bajó del barandal y arregló su vestido. – Tienes doce días, uno por cada mes que estuviste lejos. Si en doce días no eres capaz de reconquistarme te iras de aquí, para siempre y nunca volverás a donde este. Nunca. ¿Trato?
Sus ojos hicieron contacto, pero la chispa no estaba allí. Aún. Él asintió algo contento por lo que había conseguido. ____ sonrió de lado, era una sonrisa algo sarcástica, y se marchó de la habitación dejando solo al que pronto sería una de sus pretendientes.
Capítulo Tres.
- Debería advertirle a Malik que acaba de hacer un trato con el diablo.
Miró a su hermano y le hizo burla. ¿Qué sabía él? Además, ella seguía molesta por la “sorpresa”. No esperaba que él volviera. No justo en vísperas del aniversario de su separación. Era cruel de su parte. O eso era lo que ella pensaba por lo menos. Cómo si no le hubiese costado olvidarlo. Que Zayn viniera solo le haría mal, su madre siempre había dicho: “para sanar una herida hay que dejar de tocarla”, pero al parecer su lindo hermanito nunca había escuchado lo que su madre decía. O quizás no utilizaba bien su cerebro para descifrar lo que realmente quería decir.
- ¿Así que tu lo invitaste?
- Es uno de mis amigos, llevaba tiempo sin verlo. Lo mismo con Niall y Liam, son mis amigos y yo los invite, no sé porque te molesta. Solo es para pasar mi cumpleaños y navidad juntos. – Respondió de una forma tan natural y convincente que ____ casi se lo creyó. Casi.
- Tú lo llamaste para que viniera. Revisé tu móvil.
- Psicópata. – Musitó antes de quitarle su celular. – No tienes porque meterte en mis cosas. – Lo guardó y la miró algo molesto. – Él iba a venir de todas formas, el problema es que no sabía dónde estabas. La última vez que habló contigo aun vivíamos con papá y mamá, así que Niall me había pedido que lo llamara y… ya sabes, le explicara donde vivíamos y como llegar. Eso es todo. Yo no le pedí que viniera, ya sabía que vendría, yo solo le estoy haciendo su estadía más cómoda ofreciéndole nuestra casa. Ahora, si ya no tienes nada más que alegar, ¿podrías dejarme ir al jardín? Los chicos me esperan para una barbacoa.
Él simplemente se fue. Quizás se había molestado en serio. El día cada día empeoraba más, por lo menos desde su punto de vista. Se asomó a una de las ventanas y espió hacia el patio por entre las cortinas. Niall, Liam y su hermano estaban preparando la carne y bebiendo cerveza. Pero, ¿dónde estaba Zayn?
- Espiar no es bonito.
- No estaba espiando, estaba vigilando. – Cerró la cortina y se dio vuelta para encontrarse a Harry con un delantal blanco, él también sería parte del “club de Toby”, bueno mejor dicho: club de Louis.
- Si buscas a tu novio, está arriba.
- No es mi n… - pero Harry ya no escuchaba, estaba sentado con los chicos abriendo una cerveza. O ella era lenta reaccionando o él era muy rápido. No le prestó tiempo a deducir que tan lenta era y simplemente sacó una naranja, tenía hambre. Debía reconocerlo, era una maldita hambrienta. A veces se ponía a pensar si no era una extraña hermana gemela perdida de Niall, luego recapacitaba y se daba cuenta que entre los dos esa era la única similitud. A diferencia de Niall ella no era dulce ni risueña, quizás antes sí, pero de eso ya había sido tiempo atrás. Cuando era aun una adolescente, pequeña e inocente. Sus padres siempre la habían mantenida encerrada en un mundo perfecto, ella siempre había creído que todos tenían la misma suerte que ella, pero luego supo que no. Hasta ese día llego su extrema inocencia, hasta ese día llegó su fe por la humanidad. - ¿Por qué no estás con los chicos? – Esa voz, ese acento, esa manera de pronunciar cada palabra. Sabía perfectamente quién era pero aun decidió mirar, para verificar.
Él no le tomo gran importancia a sus palabras, menos aun a la mirada despectiva que ella le regalaba. Se acercó lo suficiente a ella como para poder hablar en susurros y que solo ambos oyeran. Sintió como los músculos del cuerpo de ____ se tensaban y sus ojos miraban en cualquier dirección con tal de no hacer contacto con él.
- ¿Me acompañas?
- ¿Qué te hace pensar que quiero tu compañía? – Y otra vez una mueca fría e insensible se formaba en aquel bello rostro causando ese dolor agudo en su pecho.
- No te gusta estar sola. – Respondió seguro, no le haría notar a ella que esa mirada, esa expresión le destrozaba interiormente.
- Las personas cambian Malik.
- Pero no tan rápido, solo pasó un año.
- En un año pueden ocurrir muchas cosas. – Lo miró por última vez y salió orgullosa de la cabeza, la vista en frente sin voltear ni una sola vez.
- Seguro que eres idiota. – Zayn giró la cabeza y se encontró a Louis apoyado en la ventana que daba de la cocina al patio. – Tienes solo doce días para conquistarla y dejas que se te escape. – Negó con la cabeza para luego clavar aquellos dos ojos azules en su mirada. – Malik, será difícil recuperarla.
- Si la pude enamorar una vez, lo podré hacer de nuevo ¿no?
- La primera vez que ella se enamoró de ti tenía quince años, era pequeña y nunca había hablado con otro hombre que no fuésemos Harry, papá o yo. Pero ella ya tiene veintidós, es una mujer, y no solo una mujer, es una mujer con mucho rencor y orgullo. – Miró a sus amigos que lo llamaban para servir la comida. – Ve tras ella, recuerda que ahora solo tienes doce días, estás contra el tiempo.
Quizás Tomlinson tenía razón. Ella ya no era una adolescente experimentando su primer amor. Ella ahora era una mujer, una mujer que podría tener al hombre que quisiera con solo tronar los dedos. Dejó escapar el aire y caminó en la misma dirección que ella había salido minutos atrás hasta llegar a lo que parecía ser el jardín delantero. Era amplio, muchas flores y prados, con una gran fuente en medio. En frente de la mansión crecía un bosque de abedules aun naranjo por el paso del otoño, era un lugar bastante alejado de todo. Y entre medio de los marchitados arboles vio la sombra del vestido blanco. Su ____ seguro que andaba paseando por allí, siempre amó la naturaleza.
- ¿Me andas siguiendo? – Se giró exasperada, ya no tenía esa expresión de chica seria e insensible, volvía a tener ese rostro sereno y agradable. – Malik quiero tiempo a solas.
- Hace frío para que andes afuera así. – Señaló el delgado vestido y sus pies descalzos. Aun no podía creer que no se hubiese clavado nada siendo que el suelo del bosque estaba lleno de porquería.
____ lo miró por última vez advirtiéndole que no la siguiera y comenzó a caminar para adentrarse en el bosque y no estar cerca de él, o eso era lo que el joven pensaba. Pero la niña no pudo llegar muy lejos, a menos de cinco metros había pisado una piedra y había caído con el tobillo torcido. De acuerdo, ese sí que debía ser un pésimo – deplorable – día.
Sin pensarlo él se acerco y tomo su pie entre sus manos para revisar alguna herida o si se había raspado contra el suelo pero estaba intacto, excepto por el hecho de que ahora seguramente no podría caminar normal por la inflamación que llegaría en unos minutos.
- Deberías tener cuidado.
- La piedra se me cruzó. – Se excusó con voz de niña mimada y dolida. Zayn la tomó de las piernas e hizo que subiera a su espalda, ella quería resistirse pero le dolía demasiado como para concentrarse en molestar aun más a Zayn.
Llegaron en unos minutos a su habitación, no la había bajado ni siquiera para subir las escaleras pero al ver la cama ella casi saltó sobre ella, quería alejarse de él lo más rápido posible.
- Gracias. – Susurró bajo, como avergonzada de lo que decía. Él sonrió y se fue, pero antes de salir volteó para verla sentada en la cama con ese rostro de niña pequeña. Ella aun conservaba a esa cría dentro de sí, pero muy enterrada en el fondo. Y él se aseguraría de sacar nuevamente su espíritu de niñez.
Capítulo Cuatro.
12 de diciembre 2010.
- ¿Dónde está ____? – preguntó Niall mientras comía un tarro de Nutella a cucharadas. No había visto a la chica desde la mañana anterior y no había querido participar de la barbacoa, o eso había dicho Harry. Le preocupaba, quizás estaba mal. Quizás no quería su visita. Aunque era sencillo comprenderla, encontrarte con tu ex no es nada agradable.
- Debe estar durmiendo. – La excusó su hermano mientras servía algo de café.
- ¿Hasta tan tarde? Son solo las doce y treinta, ya vamos casi a almorzar. – Comentó Liam desde el fondo de la habitación, no había hablado mucho pero estaba al tanto de la conversación.
- No durmió bien anoche, algo la mantuvo inquieta. – Y ese “algo” tenía nombre, un nombre que todos sabían pero nadie quería decir. Él no se encontraba en la habitación, al parecer aun no se había levantado tampoco. ¡Par de flojos!
“¿Quién será ese chico? La verdad no me interesa mucho su nombre, solo quiero volver a ver sus grandes y hermosos ojos, no quiero separarme nunca más de sus brazos…” Que tonta había sido. Sus palabras habían sido ridículas, completamente absurdas. Pero era solo una niña probando el enamoramiento. Lástima que nunca más volvió a vivir esa sensación. O quizás debería agradecerlo. Llevaba dos horas o más, ya había perdido la noción del tiempo, leyendo su antiguo diario personal. Allí había escrito toda su vida desde que tenía doce años hasta que cumplió diecisiete y decidió abandonarlo, pues pensó que era estúpido e infantil seguir haciéndolo, pero hacía unos meses atrás había retomado la labor de escribir cada sentimiento y pensamiento que pasaba por su mente, por más fugaz en insensato que fuese. Lo último que tenía escrito era de la noche anterior. “Mi hermano es un idiota”. Tenía tanto sentimiento, era algo tan profundo. Rió sarcástica y dejó el cuaderno forrado en cuero bajo la cama, simulando ser un libro olvidado, viejo.
- ¿_____? – Y ahí estaba el idiota causante de su inquietud e infortunio. Entró en la habitación y sacudió un poco su cabello antes de sentarse a lado de su pequeña. - ¿Te sientes bien?
- No. – No tenía ni las más mínimas ganas de concentrarse y crear una buena mentira convincente y hacerle creer a toda su familia que detrás de su sonrisa no había nada más que pura felicidad. No solía decir cuando estaba herida o sentía algún sentimiento negativo, era de esas cosas que prefería guardar para escribirlas en su cuaderno, por lo menos sabía que aquel objeto inerte nunca la regañaría.
A pesar de la honestidad y el hecho de que la pequeña ____ nunca estaba mal – o nunca lo reconocía por lo menos – Louis no se sorprendió. Sabía que esto ocurriría. Todo era demasiado predecible.
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- ¡Payne, aquí!
El juego de los chicos era aburrido. Un juego de básquetbol no era lo mismo con tan pocos jugadores y sin una cancha real, grande y con un buen piso. Rodó lo ojos y salió de la habitación, saldría un rato, daría una vuelta por el pueblito, compraría ropa, calzado, quizás algo para comer; la idea era mantener su mente ocupada en algo que no fuese Zayn y el tonto trato que le había ofrecido. Subió a su mini Cooper negro, la primera posesión suya y solo suya. Lo había comprado con el dinero que había ganado trabajando en un campamento aquel verano, su primer trabajo. Su auto era una de las pocas cosas por las cuales se sentía orgullosa.
Llegar al centro urbano del pueblo no le tomaba más de diez minutos, eso era una ventaja. Realmente odiaba los viajes largos en auto, generalmente la mareaban.
Era extraño llegar y ver todo listo para recibir la navidad, lucecitas de colores, escarcha, adornos, hombres disfrazados de Santa Claus fuera de las tiendas. No se había percatado que quedaba tan poco tiempo antes de las festividades, se le habían olvidado por completo. Y ya que estaba allí compraría los regalos para su familia y amigos, no le gustaba mucho bajar al pueblo. Era un lugar de poca población donde todos se conocían, en especial a ella, una de las hijas del hombre más rico de la región y casi uno de los más ricos de Inglaterra. A ____ se le podría llamar un rostro reconocido en la sociedad, otra de las tantas cosas que odiaba…
Por fin había encontrado el regalo perfecto para su hermano, para Harry, Niall y Liam, los de Lottie, Fizzy y las gemelas los compraría luego. Ahora lo que debía buscar era algo para Zayn, mier.da, quizás esto de comprar cosas no fue la mejor de la ideas.
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La mansión estaba vacía y la verdad Zayn tenía algo de miedo. Era una casa grande y apartada además de que una tormenta se avecinaba. Estaba sentado en la cocina maldiciendo a sus “amigos” mentalmente. Solo ellos eran capaces de gastarle una broma así. ¡Se habían ido a Londres! Y no solo se habían ido sin decirle, también le habían dado la semana libre a los empleados. Así que ahora él estaría viviendo solo en una mansión comiendo sándwiches, debería haber tomado las clases de cocina que su mamá le había sugerido.
Un ruido en la puerta de entrada llamó su atención y luego el sonido de algo chocando contra el suelo, como si hubiesen lanzado una caja, algo pesado. Tuvo miedo. No era que no supiera defenderse, pero si era una asaltante seguro que no andaba solo y por mucho que quisiera presumir, Zayn debía reconocer que él no podría con más de un hombre.
Salió silencioso de la cocina y miró hacia el gran recibidor, por debajo de las escaleras. Y vio a aquella mujer que tanto amaba. Al parecer ____ tampoco se había ido. Quizás debería dejar de maldecir a los chicos y darle las gracias en cambio. Ahora por fin comprendía porque su tan repentino viaje a Londres. Querían dejarlos solos, ____ y Zayn, para que nadie los interrumpieran en su reconciliación. Era definitivo, Zayn amaba a los chicos.
Cuando estaba por acercarse a ella, para saludarla o explicarle su nueva situación, un ruido estruendoso se escuchó, como un trueno. Sí, había tormenta. Aunque era compresible pues estaban en pleno invierno y en una zona donde era bastante común esa clase de fenómeno climático. Pero el trueno no fue todo lo que llamó su atención, sino que fue la reacción de ____ ante el ruido. Se tapó los oídos y se arrodilló en el suelo ocultando su cabeza. Estaba llorando. Acaso, ¿le temía a los truenos? Y otro trueno reinó en la habitación haciendo que sus sollozos aumentaran. Cada sonido proveniente de su garganta le desgarraba por el interior. Él sufría diez veces lo que ella, pues ver a la mujer que amas llorar es una imagen nada recomendable.
Zayn la abrazó durante toda la noche y velo por su sueño. La vio dormir, la observó hacer muecas en sus sueños. Acarició su espalda, jugó con su cabello. Hizo todas las cosas que había deseado hacer durante todo el tiempo que estuvo alejado. Solo una cosa no pudo hacer y esa era robarle un beso. La idea había pasado por su cabeza, solo quería un roce de labios, no necesitaba más de cinco segundos. Pero aprovecharse de ella mientras dormía de esa forma no era algo que un caballero como él haría, aunque fuese algo tan inocente como un beso. Luego de horas dándole vuelta al asunto y haber contemplado a la belleza a su lado se durmió abrazado a la mujer con la que tendría que convivir los próximos siete días.
Esa sería la mejor semana de su vida. De eso estaba seguro.
Capítulo Cinco.
13 de diciembre.
- Tengo hambre, tengo hambre, tengo hambre. – Decía ____ buscando algo de comer en alguna de las alacenas, pero no, no había nada que viniera previamente hecho, solo verduras e ingredientes para preparar algo. ¿Por qué no tomó esas clases de cocina en la escuela? – Bien Malik, creo que tendremos que ir al pueblo a comer… a esos raros restaurantes que hay allí.
Zayn solo la miró. Llevaba todo ese tiempo observando su cuerpo. Aquel cuerpo que tantas veces había tocado, recorrido, saboreado. Sabía dónde estaba exactamente cada peca, sabía su punto débil. La conocía perfectamente. Había tenido varios años para descubrir aquellos misterios. Y esperaba ser todavía el único que los hubiese descubierto.
- ¡Sí! – El grito de la chica lo sacó de sus pensamientos. Ella saltaba con una bolsa de papas fritas en sus manos. – Comida cocinada. – Él solo se le limitó a reír por lo bajo, tenía razón, ella aún conservaba el espíritu de una niña por muy “madura” que sea exteriormente. Eso lo tranquilizó un poco, la idea de que la chica que amaba hubiera cambiado lo perturbaba.
- ¿No piensas darme papas? – preguntó cuando notó que ella las devoraba sin siquiera fijarse en que él seguía allí, y que también estaba hambriento. – Anda dame. – Pero al parecer ella no estaba dispuesta a compartir pues enseguida escondió la bolsa en su espalda negando con la cabeza. – Malvada. – Susurró poco antes de lanzarse sobre ella y hacerle cosquillas hasta que soltó las papas. – ¡Ja! – Él tomó lo poco que quedaba dentro de la bolsa y se lo comió mientras ____ seguía bajo el peso de su cuerpo.
No estaban seguros de cómo habían llegado a aquella posición. Ella acostada en el suelo y él sobre ella haciendo presión contra su cadera. Bien… aquello era algo incomodo.
- Lo… lo siento. – Sí, estaba nervioso. Llevaba demasiado tiempo sin tener contacto tan cercano con una mujer. Mucho. Luego de haber terminado no estuvo con ninguna otra chica pues él sabía que volvería, pero tenía una duda. Ella, ¿habrá tenido a otro hombre mientras él no estuvo? Lástima que no pudo preguntarle ya que en menos de cinco segundos ella se había levantado y desaparecido de la cocina.
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“Bien Malik, este es el plan. Saldrás de la casa y atravesaras el patio hasta llegar debajo de la ventana de ____. Luego, con la ayuda de las cuerdas que pusiste previamente, subirás por el árbol que esa cerca de allí hasta llegar a la ventana, entrar a la habitación… y violarla. Ok, no violarla, solo hablar con ella. Suerte” Dejó su móvil en el sofá, los planes de Harry eran estúpidos. Pero si quería hablar con ella tendría que hacer caso al mensaje del chico y escalar por la muralla de la casa, pues por la puerta no entraría, eso le había quedado claro con los intentos anteriores.
Salió de la casa e hizo todo lo que decía el mensaje pero a la hora de tener que escalar todo falló. No podía hacerlo, temía por su seguridad. Quizás podría caerse el árbol y romperse una pierna o cosas peores. “No seas miedoso Malik”, se reprendió mentalmente. Tomando aire y una de las cuerdas comenzó a subir el alto árbol hasta llegar a un punto cercano a la ventana. ¡Maldición!, estaba cerrada. No tuvo otra alternativa que tocar la ventana esperando que ella no se molestara por la “sorpresita”.
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